martes, 14 de abril de 2015

El pequeño delirio de escribir como Galeano


Soy blogger desde mayo de 2010. Publiqué 495 entradas hasta el día de hoy. Según Google Feedback recibí 20.650 visitas en total, de distintas partes del mundo: Los 10 primeros países desde los que alguien leyó mis notas son: Argentina 11664; Estados Unidos 3084; España 651; Alemania 639; México 548; Uruguay 467; Rusia 427; Malasia 194; Chile 183 y Colombia 176.
Estas cifras son insignificantes, se multiplican por miles cuando el que escribe sabe lo que hace, goza de otros talentos  o los temas son más populares que los míos.
Aún así estoy orgulloso de casi todo lo que volqué en mi blog durante éstos cinco años.

Crónicas de inmigrantes ( Publicado en Agosto 2010) 
En Corcubión, a orillas de la Ria de Cée, Elisa enseñaba geografía a los niños de la escuela del puerto. Apenas iniciado el siglo XX el pueblo era insignificante, como ahora. Una calle baja, la otra alta, la costanera mirando al poniente, una dársena con  amaneceres húmedos y silenciosos.

Elisa Sánchez vivía sola, en la calle del Serrano en una casa de piedra con puertas azules y ventanas que filtraban el mar por un resquicio callejero. Seguía, a través de ellas, el andar gracioso de Consuelo que pasaba cada tarde, camino a los altos de la calle de San Antonio. Los pasillos estrechos ampliaban las voces de los niños corriendo en los días luminosos. La lluvia del resto de los días, convertía esas callecitas en riachos de agua sucia, que realzaban vapores de sardinas frescas y hacían eco al cuchicheo de las vecinas.

Elisa amó a Consuelo desde el primer momento y Consuelo se dejó amar. La Iglesia de Las Mercedes las acogió una mañana de otoño gracias a un cura cómplice que puso precio a la ceremonia. Elisa se cortó el cabello y se vistió de paisano, falsificaron el papel, transformaron a Elisa Maria Sánchez en Mario Sánchez y se casaron ante Dios y ante la Ley, Consuelo de blanco, Mario de traje sastre prestado por un tío homosexual y solitario que vivía en Sardiñeiro, en el Finisterre, casi cayéndose al mar.

Y como fue un secreto, se supo enseguida. Las empezaron a identificar como “los dos tortolitos del mismo plumaje” y otras “groserías” de la época.

Se les hizo imposible vivir en Corcubión y abordaron un barco, en otra ría, la de Vigo, con destino a Buenos Aires. Así figura en el Registro de Inmigrantes. La pareja trabajó en las oficinas de un frigorífico y en la fábrica Canale. Dieron clases particulares y vivieron felices más de cuarenta años alquilando una casa pequeña y de buen gusto, en el barrio de Boedo.

Su único contacto con España se ciñó a catorce cartas del tío, que dejó de escribir en 1936.

Al momento de certificar el fallecimiento de Mario nadie reparó en el sexo del difunto. Yace en La Chacarita -Mario Sánchez -Corcubión 1886- Buenos Aires 1943– Consuelo le dejó flores una vez por mes, hasta 1960, después no regresó. Las cartas aparecieron diez años mas tarde entre los restos de una demolición que dibujó autopistas por Buenos Aires.

No se hallaron descendientes y en Galicia nadie las espera.

Jp


El 23 de agosto de 2010 publiqué ésta historia de inmigrantes empleando chismes de mis abuelos, notas periodísticas, conversaciones de otros; dibujé un pueblo cualquiera de las rías gallegas y con nombres inventados o sacados de algún artículo del  diario. Los nombres reales eran Marcela y Elisa, en 2008 se publicó un libro sobre ellas en gallego (Elisa y Marcela,  Alá dos homens) y se refieren a ésta historia como ejemplo de las vicisitudes del matrimonio igualitario en España. La misma historia se publicó en una sección de El País en marzo de 2010 y en 2011 fue parte de un homenaje en Coruña instaurándose un Premio a la lucha por el Matrimonio Igualitario llamado precisamente Marcela y Elisa.
Después me enteré que murieron en México pero ese detalle no viene al caso.
Por favor no critiquen demasiado mi estilo porque es posible que no tenga ningún estilo, ni capacidad narrativa, ni  oficio, porque carezco de ellos con absoluta conciencia y hago serios esfuerzos por avanzar, incluyendo el CBC en letras de la UBA del año 2013 que aprobé con 9,5 a los 63 años de edad (Está bien. algunas materias se aprueban solas a los 63, claro)
Aún así guardé varias de éstas "historias" para ejercitarme, estudiar y hacer algún día un librito de misceláneas. 
Pero ahora decidí que si ese sueño se llegara a realizar, ésta historia no va a ser parte de él; ya no puedo, llegué tarde. Seguramente el enorme Eduardo Galeano tuvo a mano las mismas fuentes que yo y las supo convertir en maravilla.

Dos años después se editó Los Hijos De Los Días – Junio 9 Sacrílegas – Siglo XXI página189 - Eduardo Galeano

                                                                                                                                             


Ya sé, van a decir que soy un hijo de puta, justo hoy; sí, seguro, como todos- 
si estamos en las redes sociales es  para que nos miren.

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