jueves, 20 de noviembre de 2014

EL MITO DE ROSAS (PUBLICADO EN 2010)

La verdadera Oligarquía surge con el Rosismo aunque al Peronismo no le guste.

Antepasados Nobles en la Colonia y demarcación de territorios

Clemente López Osornio fué un estanciero virreynal, administrador de las haciendas del sur de la Colonia (Tapera de López y haciendas del Rey). Abuelo materno de Rosas, militar autodidacta y expedicionario llegó hasta la actual Bahia Blanca cazando salvajes y buscando aguadas, salares y zonas de cultivo y ganadería para los cientos de miles de cabeza de ganado que crió. Fue el principal abastecedor de alimentos de la Colonia del Rio de la Plata y precursor de la industria saladeril. Su riqueza creció como proveedor del Estado Virreynal antecedente reclamado  por la oligarquía como privilegio de cuna, hasta nuestros días.

Domingo Ortiz de Rozas hermano del bisabuelo paterno de Rosas/Rozas (1683) fue Mariscal de Campo Real, Capitán General del Puerto de Buenos Aires y Conde de Poblaciones por sus servicios en las Gobernaciones de Buenos Aires y Chile. Primero de la familia en llegar a América actuó como adelantado de una dinastía con linaje desde el Medioevo Español en Cantabria, familia de hacendados, terratenientes y militares todos ellos.
Su nieto Leon Ortiz de Rozas, militar al servicio del Virrey acumuló administraciones y propiedades reales, de las cuales se hizo titular a lo ancho de toda la Provincia de Buenos Aires en constante lucha con los malones y llegó hasta Mar del Plata cuando esa zona era  una dislocada falla de piedra metida entre las olas.

De ese linaje feudal  terrateniente, lo único que no heredó Juan Manuel de Rosas fue la letra Z del apellido a la que renunció en un acto de rebeldía propia de niño bien, repudiando el ancestro pero no la tierra.

Sus dominios se fomentaban en escrituras legalizadas muchos años atrás de propiedades interminables, de tierras adquiridas en su origen con la famosa técnica de cabalgar hasta que se muera el caballo y poner allí un pilote demarcatorio. Si no había nadie adelante, se  tomaba una nueva cabalgadura y se salia a campo traviesa hasta la muerte del segundo caballo y colocaban allí otro hito de agrimensura. No había jueces ni veedores suficientes para garantizarlo y no existían escribanos con título, pero se  requería valor, resistencia, buenos caballos, armas y sangre fría. Las tierras eran denunciadas como “realengas” y los encomenderos virreynales debían armar y costear las “mesnadas feudales” para defender al Rey , dando origen a los ejércitos particulares que asolaron el actual territorio argentino a las ordenes de sus caudillos-patrones. La más famosa representante de esas milicias patronales fué La Mazorca.

Así se crearon los latifundios bonaerenses. Los participantes del reparto del suelo tenían “coronita” o estaban muy cerca de ella. Los bisabuelos de Rosas fueron de los primeros.

Dominio de la tierra

Desde la fundación de Buenos Aires por Garay y 60 pobladores, hasta el nacimiento de Rosas a fines de 1700, la superficie de tierras con propietarios "registrados" en la Colonia era equivalente a un 20 % de la superficie actual de la Provincia de Buenos Aires.
En ese territorio de casi 30.000 km cuadrados se registraban en 1580 solamente 26 terratenientes y en 1780 (200 años más tarde) 186 propietarios entre los cuales se destacaban los padres y abuelos maternos y paternos de Rosas; solamente 186, leyó bien.
Estaban vigentes la Ley de Mayorazgo (Herencia de la tierra por el hijo mayor como único heredero) y la Ley Virreynal número 10 que impedía la tenencia de tierras a población nativa, indígenas, negros y mestizos. 
La ocupación de parcelas cada vez mayores y el nacimiento del latifundio en el Rio de la Plata es la primera causa de despoblación a que aludieron luego las obras de Echeverría, Sarmiento y Alberdi. 
Los hacendados vivían en Buenos Aires en sus casonas porteñas y eran dueños de todo el territorio hasta los dominios de los indígenas, al sur y al oeste, esto constituyó una particularidad urbanística y de distribución humana característica de la Colonia y una enorme influencia política de esas familias radicadas en el centro del poder político y comercial de ultramar.

Hacendados , Derechos Aduaneros y usura.

Juan Manuel nació en la casa materna en 1793 justo donde se encuentra actualmente el Banco Central de la República Argentina, en el micro-centro de Buenos Aires. La historia lo sitúa aún niño en el Regimiento de Migueletes defendiendo a la Colonia de las Invasiones Inglesas en 1806 (a los 13 años) y destaca que se retiró a los campos de la familia a encarar “tareas rurales” no participando de los movimientos revolucionarios de 1810.
Un historiador antirrevisionista, R. Puiggrós, sostuvo que la Revolución de Mayo le fue extraña y la miró con más aversión que cariño, pero recordemos que apenas tenia 17 años.
Entre 1807 y 1817 año en que nació su hija Manuelita, se asoció con sus primos, los hermanos Anchorena y se puso en sociedad con los Dorrego, constituyéndose en  potentado agroganadero y primer exportador de carne salada en los saladeros de la zona sur de Buenos Aires (primera industrialización nacional de alimentos exportables).


En 1819 durante el gobierno de Pueyrredón y luego de un reparto de tierras fronterizas, Rosas juntó a otros beneficiarios y fundó la Sociedad de Hacendados  (Liga de los Hacendados- el verdadero origen de Club de la oligarquía), con atribuciones que aspiraban a ejercer un Gobierno Propio (Reclutamiento, alimento de tropa, planes de conquista territorial, utilización de los “delincuentes y desertores”  como esclavos, deslinde de terrenos, formación de milicias, establecer el precio de hacienda y caballada para el Gobierno Central , etc). “Era un Poder dentro del Poder, una Logia Corportiva Feudal”. (Leonardo Paso- Realidad y mito-Ed.Silaba pag 29).
Julio Irazusta, historiador rosista, en su libro Vida Política de J.M. de Rosas, pag.71 defiende la Logia bajo el argumento de un “buen plan social y político del nacionalismo” y ese concepto fue adoptado por todas las corrientes del pensamiento nacional con el peronismo. En realidad era confrontar el desarrollo del capitalismo naciente contra las atrocidades de una sociedad precapitalista, feudalista en esencia. El revisionismo de los historiadores peronistas desconoce ésta realidad y no reconoce la identificación nacionalista del sistema productivo rosista con el feudalismo.
José Maria Rosa, en su Historia Argentina dice “ la vida en la estancia recuerda a una sociedad primitiva” luciendo una candidez imperdonable; la vida en las estancias obedecía a nuevas relaciones de producción y explotación a favor del hacendado o encomendero del Rey, la Iglesia o el Terrateniente; y la ganaderia retrasaba la evolución de la artesanía primitiva y la cultura de las sociedades primitivas  más avanzadas.
La vida en las estancias improductivas era más parecida a un calvario de desesperanza que a una procesión ritual.  Una mínima parte de esas tierras eran dadas en arrendamiento para la agricultura y se generó un sector campesino pobre de arrendatarios que surtió y sufrió a los hacendados.

J.M.deRosas, a los 23 años era un hacendado con producción primaria y exportaciones que le prodigaron  enorme prosperidad y poder. Tuvo sus primeros enfrentamientos con Pueyrredón por las prohibiciones comerciales en beneficio de saladeros de la propia ciudad (Primera burguesía manufacturera porteña) y extendió sus dominios al sur del Riachuelo conformando una milicia propia de la que llegó a nombrarse Teniente Coronel.
La Aduana de Buenos Aires fue durante los próximos treinta años el tesoro y objetivo que orientó todas sus acciones  políticas. Una lucha por intereses  aduaneros (Recaudatorios)  que adquirió ribetes descomunales y simplificaciones históricas imperdonables.
Una verdadera GUERRA DE REPUBLIQUETAS que insumió medio siglo XIX.

Los campesinos arrendatarios eran obligados a trabajar para el patrón con dinero prestado por el patrón y se veían obligados a vender la producción agraria al prestamista con pérdida a niveles de usura.  Levene dice que debían “cosechar y vender rápidamente para pagar las deudas y renovar los créditos” (Esta estructura persiste hoy día:  El Secretario de Agricultura salió a decir  que es injusto que 30 mil pequeños productores se empobrezcan para el enriquecimiento de cuatro piolas que exportan el trigo- Bahía Blanca -16 de Dic 2010)

“La usura centraliza las fortunas monetarias cuando los medios de producción se encuentran dispersos. No modifica el modo de producción sino que se adhiere a él como un parásito y lo vuelve miserable” (Carlos Marx – El Capital-T. III).

En el campo bonaerense, partido en dos, un enorme latifundio ganadero y un pequeño sistema de arrendamiento agrario, conformaron un sistema económico oligopólico semi-feudal de explotación y usura. El rosismo defendió ese fuerte sesgo exportador de producción primaria y monopolio de la manufactura saladeril (antecedente del frigorífico) vinculado al comercio exterior y recaudador de doble mano como proveedor del Estado, sea cual fuere ese Estado, y como recaudador de Aduanas.

Unitarios y Federales es la dicotomía que surge del lugar que éstos intereses ocuparon posteriormente en el devenir político del siglo XIX y con la primera aparición de clases enfrentadas en las ciudades, referentes del comercio y las primeras manufacturas urbanas.
El interior siguió caminos parecidos y cada Provincia (sus hacendados) reclamaba su propia Aduana, la pata faltante, que administraba el Gobierno Central desde el Puerto de Buenos Aires, en un territorio que aun no tenia una Constitución política.
La batalla de la Vuelta de Obligado más que una gesta patriótica contra el invasor europeo fue, en realidad, un enfrentamiento con las ambiciones aduaneras del Litoral enfrentadas a los intereses portuarios del Rosismo ¿O las tropas que Rosas mandó al Uruguay no se correspondían mas con un pensamiento oligárquico que un sentimiento antimperialista?


El Empréstito, la Banca y la Enfiteusis

La primera Deuda Externa de los argentinos,  la asumió el Gobierno de Rivadavia en 1824 y  fue de un millón de Libras Esterlinas en forma de Empréstito (Bonos con aval estatal) pagadero en 80 años con una tasa del 1% anual y dos años de gracia.
El aval fue la tierra pública, la misma que luego se dió a explotación en parcelas siguiendo el modelo español de enfiteusis; era en esencia, un modo de revertir el desarrollo del latifundio y generar pequeños productores agrarios. Por esas cosas del Poder y sus cercanías primeras a Rivadavia, Rosas se apropió de los territorios públicos y los dió en explotación él mismo con enormes sobretasas respecto al 1% del Empréstito. Fué un avanzado también en la usura con un spreed bancario digno de los tiempos posteriores de Martinez de Hoz  y las Dictaduras Militares del Siglo XX.. 
La Enfiteusis otorgaba derechos sobre quien pagara el canon territorial y Rosas adquirió enormes extensiones tercerizando el canon y quedándose con la titularidad y las diferencias de tasas pagadas por los arrendatarios. La Estatización de la deuda externa privada, ya  sonaba en la cabeza de la oligarquía (No fué un invento de Domingo Cavallo).
La Banca Baring de Londres suscribió los bonos al 80% valor nominal (según Leonardo Paso) y al 30% según el revisionismo nacionalista (del historiador José Maria Rosa). El préstamo no fue ominoso sino favorable al espíritu de la burguesía porteña para achicar el latifundio y generar inmigración productiva, pero la oligarquía rosista les ganó de mano. Rosa, el historiador, agita ese % para criticar a Rivadavia y oculta el verdadero espíritu que lo guiaba, aun cuando dicho espíritu se basaba en la construcción del Puerto de Bs As que Rosas apoyaba y luego usufructuó.
Los revisionistas nacionalistas parten del concepto equivocado de que el liberalismo económico, la burguesía porteña vinculada al comercio, y el expansionismo económico de los países europeos de principios del siglo XIX, eran nuestros enemigos, cuando en realidad eran la avanzada más revolucionaria contra el feudalismo instituido por la Patria de los Hacendados y los oligarcas de las ex colonias (En Carolina del Norte se calculaban 2 esclavos por cada habitante blanco de las plantaciones y en la Provincia de Buenos Aires esa cifra era catastróficamente superior (11) y más injusta, vale aclarar que apenas unos doscientos  terratenientes disponían del 80 % del valor de las mercancías y del 100 % del territorio).

Hecha la Ley hecha la trampa, la ley de Enfituesis que pretendía combatir el latifundio amplió algunos y generó 171 nuevos latifundios de 15 mil hectáreas de superficie promedio cada uno. Hoy día, y siguiendo algunos de los apellidos famosos de la Provincia de Buenos Aires podemos encontrar una maraña de propietarios encadenados a Juan Manuel de Rosas por afinidad familair, política o por simple empatía de clase; centenares de ministros y funcionarios  se enriquecieron como recompensa y decenas de opositores que perdieron  tierras a manos del Gobernador de la Restauración Feudal.(¿O qué suponían que quería Restaurar?)
La Oligarquía Terrateniente Bonaerense se quedó con todo incluyendo el Puerto y la Aduana, las puertas de entrada y salida de la riqueza agroganadera, y usufructuó las tasas aduaneras de las riquezas de las manufacturas de la incipiente burguesía urbana.
La herencia agraria quedó circunscripta a los Alzaga Unzué, Beccar Varela, y una lista de linajosos dobles apellidos paterno y materno propietarios de una generación de estancieros próspera y reconocida. Ezeiza, Guerrero, Lezama, Crotto, Camet, Conesa, Lynch, Sevigne, Vidal, Iraola, Dorrego, etc;  que no son solo paradas obligadas del camino turístico de Buenos Aires al mar, sino el  centro del gran latifundio, la verdadera herencia rosista.


El mito del Rosismo

El mito no permite el análisis, el mito siempre reniega del marxismo como ciencia, lo contrapone a una cuestión de imagen estática, como una consigna, sin traslación temporal, sin un análisis de las relaciones económicas que condicionan la lucha por el poder en cada momento histórico en particular.
Pacho O`Donnell  hace apología de una Epopeya Rosista que no existió. Le viene bien al peronismo el fenómeno del mito Rosas. Y le viene bien a Pacho asumir un compromiso de elementaridad histórica con el mito, eso le permitió ser parte del canon mas allá de la estructura política; coincidentemente con el espíritu de Club de los oligarcas. ( Ver La Gran Epopeya de la Vuelta de Obligado – Ed. Norma- 2010)

Dirán que fué por esa gesta que San Martín le asignó uno de sus sables a Rosas antes de morir y ya septuagenario; pero también es cierto que el estratega militar Don José de San Martín detalló en 1845 un plan de evasión y aislamiento de Buenos Aires en caso de que las tropas Imperialistas la ocuparan. Ese plan se basaba en las experiencias Napoleónicas y establecía arriar todo animal vivo a 200 leguas del Puerto, un Plan que los ganaderos de la Confederación tildaron de absurdo, porque una cosa es ser oligarca y otra cosa es ser pelotudo.

No le viene bien al futuro del pais seguir ocultando la verdad de la milanesa oligárquica, ese empanado de carne popular entre falsedades de rebozo artificial y huevos podridos.
Perón no quiso destruir el mito porque fué una carta en la manga que aportaba un espíritu a su ambigüedad ideológica y el revisionismo contracultural cabalgó en los defectos formales de la burguesía nacional, no para llenar un espacio de Justicia sino para retrotraer la historia a la panacea del feudalismo nacionalista. 
El análisis científico de los defectos formales de la Burguesía lo realizó el marxismo y conduce inevitablemente a la lucha de clases de una nueva clase social que surge de la actividad de la Burguesía y nunca del parasitismo económico y social del Sr. Feudal. Las clases sociales que apoyan al peronismo  y luchan por la Justicia Social, surgieron del Estado Capitalista Burgués, nunca de la Estancia criolla.
La Oligarquía existe, goza de buena salud y tiene aliados poderosos. Hace política sin Partido y en lo ideológico se alimenta de espíritus camaleónicos conocidos, solo hace falta mirar con atención.
Juan Manuel de Rosas, antes que nada fue un enorme y poderoso Oligarca. No es extraño que la dirigencia política disponible sea rosista, lo extraño es que se le siga creyendo el cuentito.
jp


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