jueves, 11 de septiembre de 2014

El Terrorismo goza de buena salud.



El Estado Norteamericano  ejerce el terrorismo y lo amplifica. Hace mas de  cien años que lo aplica; desde que atentó contra España en la Habana con un auto hundimiento para justificar una invasión. Lo utilizó durante todo el Siglo XX en China, R. Dominicana, México, Guatemala, Panamá, Venezuela, Nicaragua, El Salvador y Viet Nam. Suprimió todos los “tiempos de paz” con terrorismo. Aplicó el terror contra su propia población afrodescendiente y latina. Luego lo llevó a Cuba (400 intentos de homicidio a Fidel Castro y una invasión fallida), lo paseó por Bolivia y formó un Seleccionado de Dictaduras sanguinarias en América del Sur. Financió a terroristas cubanos contra Cuba, afganos contra Afganistán, argentinos contra Argentina y así.
Inventó a Rambo, su alterego; superhéroe de la Escuela Terrorista de Las Américas. Derribó gobiernos democráticos, hizo volar hoteles y derribó aviones de pasajeros. Armó a todas las oposiciones internas y de paso se convirtió en el gran proveedor de armamentos y explosivos del mundo.
Con otra excusa terrorista  autoinfligida a una lancha de la propia Armada incendió con Napaln la península de Indochina, para no correr el riesgo de la mala prensa que le dejaron las dos reaccciones nucleares con las que terminó la guerra con Japón.
Hizo desaparecer dos ciudades de sus enemigos con toda su población civil y hasta llegó a matar a su propio Presidente Demócrata mas famoso.
Finalizando el XX y entrado el Siglo XXI el terrorirsmo norteamericano invadió Oriente. Primero entrenó al hijo iracundo de un multimillonario árabe (Bin Laden) para atentar contra otros y como el perro malo suele morder la mano de quien lo alimenta recibió dos Torres Gemelas bombardeadas para la televisión. Nunca se supo de quién era la mano mordida pero ayudó a que el Terrorismo Norteamericano se convirtiera en una máquina asesina perfecta, torturadora y desaparecedora de musulmanes y sospechosos en todo el mundo.
A cambio de su “ayuda” a Oriente se quedó (además) con todo el petróleo. Atentó contra Somalia, invadió Yemen, Sudán, armó milicias de exterminio en todo el Africa descolonizada y nuevamente llenó de armas a  las oposiciones antidemocráticas que adquirieron el mote de CONTRAS.
Para financiarse del narcotráfico instaló el terror en Colombia y México, y cínicamente instaló después a sus militares para combatirlo.
Armó hasta los dientes al estado terrorista de Israel y armó a varios grupos de  terroristas palestinos en contra de Palestina,  de kurdos musulmanes en contra  de Irán y a los separatistas Paquistaníes en contra de la  India.
Hizo desaperecer a Irak del mapa; asesinó a sus líderes y amenazó a todos los demás luciendo las cabezas de sus enemigos o arrojándolos al mar de noche.

Barack Obama habló ayer por Cadena Nacional (¿Porque unos desquiciados y provocadores fundamentalistas salidos de su mejor escuela, acuchillaron a dos periodistas¿? ); anunció que va a hacer desaparecer a todos los EI, eufemismo cínico con el que identifica a todos los Estados Islámicos incluído el de Siria.  Este señor no jode, tiene el apoyo de Chenney (¿y de toda la oposición republicana?), tiene el apoyo de los gobiernos europeos en crisis, tiene al capitalismo ruso distraído anexando balnearios y a una banda de cuervos cipayos en cada jaula, dispuestos a supeditarse a una Corpo Militar gigante jamás imaginada en todo el Universo. Que vengan las bombas - ya sabemos quién las pone.

jp

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